Dia 3



La luna detrás del árbol,

detrás de tu perfil temblando en la sombra,

como si el cielo mismo se quedara en

silencio

Para no interrumpirnos


Y yo, aquí,

mirando cómo la noche te dibuja

con esa luz suave que solo dura un instante,

esa que uno quiere atrapar

para que no se escape,

para que no sea la última vez

que tus ojos y los míos coinciden

bajo el mismo respiro.


La luna asoma,

pero eres tú quien la eclipsa,

quien vuelve todo más lento,

más frágil,

más nuestro.


Y mientras la noche se estira,

yo solo pienso:

que ojalá el amanecer se distraiga

y tarde un poco más en encontrarnos.



Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay nadie ahí

Ordenando

Al principio