00:17

 Hay sentimientos que nunca encuentran

Voz,

no porque falten ganas,

sino porque decirlos sería como abrir una

ventana

en medio de un huracán.

Así se siente a veces:

querer hablar,

pero temer que las palabras rompan algo

que aún no sabes si se puede sostener.


Y entonces nace ese "casi",

esa frontera tan fina

entre lo que pudo ser y todavía podría.

un lugar extraño donde vives,

mitad presente, mitad recuerdo,

y todo lo que sientes

late más fuerte de lo que confiesas.


Porque los recuerdos siguen ahí,

tercos, brillantes, demasiado vivos.

Aparecen en los momentos más quietos,

te tocan el hombro, 

te nombran sin decir tu nombre.

No sabes si son consuelo o castigo,

solo sabes que vuelven

porque hay partes de ti que no han

terminado de irse.

Y entonces te queda ese corazón grande,

que se desborda,

que te aprieta el pecho como si quisiera

salirse

para correr detrás de lo que no sabes si

volverá.

Y duele, sí.

Pero es un dolor que no quieres soltar del todo

Porque dentro de él

vives también lo que fue hermoso.


Aun así, hay algo más profundo que el

miedo:

La esperanza terca, silenciosa, 

esa fe casi imprudente

de que el universo no se equivoca tanto.

De que lo que es para ti

no necesita gritar para encontrarte.

De que, incluso en el caos,

Las cosas se acomodan,

los caminos se abren,

las miradas regresan

cuando están listas para quedarse.


Asi que sigues.

Con incertidumbre, sí, 

con nostalgia, también,

Pero con una valentía suave

que nisiquiera notas.

Sigues creyendo

que no lo dicho no siempre se pierde,

que lo casi-algo puede florecer,

que lo que recuerda tan fuerte

es porque todavía tiene algo que decir.


Y en el fondo, muy dentro,

Sabes que al final

todo va a estar bien.

Quizá no como lo imaginas,

pero mejor de lo que temes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay nadie ahí

Ordenando

Al principio