Entradas

De un tiempito atrás

  La noche está igual que anoche, con la lluvia cayendo despacio como si supiera nuestro ritmo. El humo dibuja silencios, cigarros que se consumen mientras la música nos sostiene el ánimo, como si no hubiera mañana y tampoco hiciera falta. La noche está igual que anoche, pero tú no eres rutina, eres pausa, eres ese “quédate un rato más” que nunca se dice en voz alta. Hablamos de planes como quien lanza botellas al mar, sin saber si llegarán, sin importar demasiado. Porque ahora todo cabe en este instante. La lluvia insiste, la canción cambia, y por un momento todo parece en su lugar. Si el tiempo fuera amable, se detendría aquí: entre el humo, la risa, tu voz bajita y este deseo absurdo de que nada termine. La noche está igual que anoche… pero ojalá no se acabe nunca.
Hay un punto exacto donde el ruido se rinde, donde el pecho deja de empujar el día como si fuera una piedra cuesta arriba. allí no hay promesas, no hay futuros brillando como cuchillos, solo el pulso desnudo aceptando su ritmo. el mundo sigue, pero ya no muerde. las cosas pesan lo que pesan y nada más. la herida aprende a cerrarse sin testigos, el miedo se sienta y por primera vez no exige respuestas. es quedarse en el cuerpo sin querer huir, mirar el cielo sin pedirle señales, existir como una verdad cansada que al fin descansa.

18:15

  Ya no me apuro en entenderlo todo, dejé que algunas preguntas duerman sin respuesta. El pecho sigue sensible, pero ya no aprieta: respira. Hubo un tiempo en que te pensé como destino, y hoy te pienso como parte del camino. No menos intenso, solo más real. Del dolor salió una lucidez rara, una calma que no pide nada. Sigo creyendo, pero ya no busco; sigo abierto, pero no vacío. Estoy bien aquí, con lo que fue y lo que no quiso quedarse. Agradecido, tranquilo, aprendiendo a quedarme conmigo sin miedo al silencio.

22:21

 Sentir demasido es tener el corazón sin piel. Todo roza, todo arde, todo se queda más tiempo del que debería. Hay días en que querer así ya no es amor, es resistencia. Aguantar en silencio, leer entre lineas que nunca se escriben, abrazar la duda como si fuera compañía. No debería quedarme, pero me quedo. Porque irme sería aceptar Que sentí solo, que aposté sin testigos, que nadie estaba tan adentro como yo. Sentir se volvió insostenible cuando empecé a justificar ausencias, cuando confundí paciencia con esperanza, cuando mi cuerpo se tensó cada vez que el mensaje no llegaba. Y aun asi sigo aqui. No por lo que eres, sino por lo que imaginé cuando me miraste sin prometer nada y yo igual lo creí todo. Tal vez no es que no sepa irme, es que todavía no aprendo a soltar sin sentir que me abandono.

02:42

 Y cuando dices mi nombre, no suena igual que en mi cabeza: en tu boca tiene un brillo nuevo, como si lo hubieras lavado en luz. Hay algo en la forma en que me miras, una paciencia que no pesa, una calma que me acomoda el alma sin que yo tenga que pedirlo. Camino contigo y el mundo deja de empujar. Todo baja un tono, se afloja, respira, como si también entendiera que no hace falta prisa cuando algo esta floreciendo. Y yo, que siempre fui invierno largo, me descubro dejándome tocar por la primavera, Dejandote entrar sin cerraduras, dejando que tu presencia abra ventanas que yo ni sabia que tenía. Si te quedas un poco más, Solo un poco, Te prometo que este jardín tímido Va a aprender a florecer a tu ritmo, sin miedo al sol, sin miedo a sentir.

No hay nadie ahí

 Aprendí a estar tranquilo cuando dejé de preguntarme qué hice mal . No fue mi culpa: fue un encuentro que no supo quedarse, un casi que no aprendió a ser hogar. Hoy agradezco incluso lo que dolió, porque me devolvió a mí. La imagen perfecta se cayó sola, y al verla humana, incompleta, también me sentí más liviano. Del dolor nació una forma nueva de mirar, menos ansiosa, más honesta. Sigo creyendo en el amor, pero ya no lo persigo: camino, y si llega, que me encuentre en paz. Me dolió, sí. Pero el dolor me bajó del pedestal donde te había puesto sin permiso. Cuando dejé de idealizarte, dejé también de perderme. Hoy estoy tranquilo, no porque no duela, sino porque ya entendí. Sigo con esperanza, pero no en búsqueda: si algo viene, que no me quite la calma.

00:17

 Hay sentimientos que nunca encuentran Voz, no porque falten ganas, sino porque decirlos sería como abrir una ventana en medio de un huracán. Así se siente a veces: querer hablar, pero temer que las palabras rompan algo que aún no sabes si se puede sostener. Y entonces nace ese "casi", esa frontera tan fina entre lo que pudo ser y todavía podría. un lugar extraño donde vives, mitad presente, mitad recuerdo, y todo lo que sientes late más fuerte de lo que confiesas. Porque los recuerdos siguen ahí, tercos, brillantes, demasiado vivos. Aparecen en los momentos más quietos, te tocan el hombro,  te nombran sin decir tu nombre. No sabes si son consuelo o castigo, solo sabes que vuelven porque hay partes de ti que no han terminado de irse. Y entonces te queda ese corazón grande, que se desborda, que te aprieta el pecho como si quisiera salirse para correr detrás de lo que no sabes si volverá. Y duele, sí. Pero es un dolor que no quieres soltar del todo Porque dentro de él vives tam...