Al principio

 Si caminas conmigo,

aunque sea un ratito,

el mundo baja el volumen

y todo respira distinto.


Cuando me hablas,

se me acomoda el pecho,

como si tus palabras

pusieran luz donde antes había sombra.


Hay algo en tu manera de mirar

que me deja flotando,

como si el aire se volviera más liviano

solo porque estás cerca.


No te pido nada grande,

ni promesas ni destellos,

solo ese gesto tuyo

que hace que mi día se abra como una flor.


Porque contigo,

no sé qué magia pasa,

pero siento que florezco,

que vuelvo a mí,

que vuelvo a querer quedarme.


Y si tú quieres,

me quedo.

Cerca.

Suave.

Creciendo a tu lado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay nadie ahí

Ordenando